Los zapatos de Warren seguían junto a la puerta de atrás.
Su cepillo de dientes seguía al lado del mío.
No me atrevía a mover ninguna de las dos cosas.
Entonces, ayer, me llegó un mensaje de un número desconocido.
Me llegó otro mensaje.
Hola. Soy Mallory. Warren me dio tu número antes de morir.
Me quedé mirándolo un buen rato.
Me llegó otro mensaje.
Espero que no te importe que te haya escrito. Ahora me siento más fuerte. Me preguntaba si te gustaría vernos para tomar un café.
Mi primer instinto fue decir que no.
Pero luego me dije que seguramente solo quería darme las gracias en persona.
Nos vimos en el centro, en una cafetería en la que nunca había estado.
Así que acepté.
Nos vimos en el centro, en una cafetería en la que nunca había estado.