Fumar puede dejar un olor persistente en la boca, reducir la salud de las encías y favorecer la sequedad bucal. El consumo de alcohol también puede contribuir a la deshidratación y empeorar el olor del aliento.
Qué hacer: reducir o abandonar el tabaco puede mejorar la salud bucal y general. Limitar el alcohol y mantener una hidratación adecuada también puede ayudar.
7. Problemas de garganta, nariz o amígdalas
El mal aliento no siempre se origina en los dientes. La acumulación de pequeñas partículas en las amígdalas, conocida como cálculos amigdalinos, puede generar un olor intenso. También pueden influir algunas infecciones de garganta, la sinusitis o la presencia de secreciones nasales que bajan hacia la garganta.
Si el olor persiste pese a una buena higiene dental, conviene considerar estas posibles causas.
Qué hacer: consulta con un médico si tienes dolor de garganta persistente, congestión prolongada, molestias al tragar o pequeñas formaciones blanquecinas en las amígdalas acompañadas de mal olor. Evita introducir objetos en las amígdalas para intentar retirar los residuos.
8. Reflujo y otros problemas digestivos