Las venas de las piernas ayudan a transportar la sangre de regreso hacia el corazón. En su interior existen pequeñas válvulas que contribuyen a impedir que la sangre retroceda.
Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, la sangre puede acumularse y aumentar la presión dentro de las venas. Con el tiempo, algunas venas pueden agrandarse, retorcerse y hacerse visibles debajo de la piel.
La edad, los antecedentes familiares, el embarazo, el exceso de peso y pasar muchas horas sentado o de pie pueden aumentar el riesgo.
El “truco de un día”: ¿realidad o mito?
Aplicar cremas, aceites, limón, vinagre u otros ingredientes caseros sobre la piel no repara las válvulas dañadas dentro de una vena.
Algunos productos pueden hidratar la piel o proporcionar una sensación temporal de frescura, pero eso es diferente de eliminar una várice.
También conviene evitar remedios agresivos que puedan irritar o quemar la piel. Si una publicación promete eliminar completamente las várices en horas, es recomendable tratar esa afirmación con precaución.
Caminar puede ayudar a la circulación