Ambas versiones eran ciertas.
La crueldad rara vez se muestra todo el tiempo.
Un estafador no siempre parece amenazante.
A veces sonríe, prepara el desayuno y recuerda qué bebida compras.
La declaración terminó con una frase:
—Creíste que mi paciencia significaba que nunca iba a defenderme. Te equivocaste.
Al cumplirse 1 año de la boda, Elena reabrió el antiguo café.
No construyó un restaurante de cristal ni un complejo turístico.
Reparó las ventanas, cambió la tubería y pintó las paredes de verde claro. La señora Garza trasladó parte de sus clases de cerámica a la planta baja. La tienda de pesca amplió su local.
La cocina fue rentada a Marisol, una joven que soñaba con vender desayunos frente al mar. Como no podía pagar el precio de mercado, Elena le ofreció una renta pequeña y un porcentaje si el negocio prosperaba.