Su color intenso procede, en parte, de compuestos vegetales llamados antocianinas. Estos pertenecen a una familia más amplia de sustancias conocidas como polifenoles.
Los frutos rojos también proporcionan vitamina C y fibra. Además, suelen contener menos azúcar por porción que algunas frutas tropicales, lo que permite incorporarlos fácilmente a desayunos y refrigerios.
Pueden combinarse con avena, yogur natural o frutos secos para preparar una comida más completa.
Manzanas: sencillas, económicas y nutritivas
Las manzanas son fáciles de encontrar y transportar, pero su simplicidad no debería hacer que subestimemos su valor nutricional.
Una manzana entera proporciona fibra, agua y diferentes compuestos vegetales. Parte de su fibra corresponde a la pectina, que puede contribuir a una función digestiva normal.
Siempre que sea posible, resulta preferible consumir la fruta entera en lugar de beber únicamente su jugo. Al eliminar gran parte de la fibra, el jugo puede consumirse mucho más rápidamente y resultar menos saciante.
Kiwi: pequeño pero rico en vitamina C