El día 13, Gabriel instaló la silla infantil en su camioneta.
Nunca pidió autorización para amar a Mateo. Simplemente estuvo presente.
Mientras tanto, Víctor seguía perdiéndolo todo. La empresa lo despidió, el canal fue suspendido y los contratos publicitarios desaparecieron. Ramiro y Saúl abrieron cuentas separadas para culparlo. Víctor respondió publicando conversaciones que demostraban que los 3 habían planeado la broma.
Los hermanos que antes se reían juntos comenzaron a amenazarse con demandas. Su madre defendía públicamente a Víctor, pero en privado lo culpaba por haber expuesto a la familia.
Víctor vendió la camioneta y regresó a vivir con ella. Desde el sótano grababa videos sobre esposas crueles, “linchamientos digitales” y hombres destruidos por 1 error.
Nunca entendió que la broma no había acabado con su vida. Lo había hecho su negativa a aceptar responsabilidad.
El divorcio quedó firme 3 meses después del nacimiento de Mateo. Víctor no supo nada del niño.