—Eso es lo que quiere que creamos.
Víctor terminó firmando cuando le explicaron que pelear el divorcio obligaría al juez a revisar públicamente el video de la gasolinera.
Interpretó el silencio de Elena como vergüenza. Nunca comprendió que era protección.
Cada mañana, ella ayudaba a Teresa en la fonda. Servía chilaquiles, limpiaba mesas y aprendía a preparar el guisado de cerdo que atraía a viajeros desde la carretera. Por las noches, colocaba una mano sobre su vientre y hablaba en voz baja con el bebé.
El hijo de Teresa regresó una madrugada después de atender un accidente. Gabriel Salgado tenía 34 años, trabajaba como paramédico y vivía en una casa sencilla detrás de la fonda. Entró todavía con el uniforme de emergencias y vio a Elena dormida sobre una mesa, rodeada de facturas.
—Mamá, ¿quién es ella?