—Hola. Soy Víctor.
—¿Eres mi otro papá?
Víctor tragó saliva.
—Me gustaría serlo.
—Ya tengo uno.
Aun así, Víctor se sentó en el suelo y armó una pista de plástico. Durante 40 minutos hizo preguntas y escuchó. Descubrió que Mateo amaba los sapos, el espacio y los hot cakes, y que odiaba el jitomate.
Por un momento, Elena creyó que podía haber cambiado.
En el estacionamiento, Gabriel descubrió una cámara diminuta bajo la visera de la gorra.
Víctor había grabado toda la visita.
Horas después apareció una página titulada “Encontrando a mi hijo”. La imagen borrosa mostraba a Mateo junto a él y anunciaba “el reencuentro que México estaba esperando”.
El juez suspendió las visitas y ordenó borrar el contenido.
—Quería guardar el recuerdo —se defendió Víctor.
—Entonces no lo habrías escondido —respondió Elena.
A la mañana siguiente, Víctor entregó su teléfono con la página eliminada.