También había 3 códigos de embriones vinculados a expedientes de personas desconocidas.
—Estos no son los números que aparecían en mis primeros estudios —murmuré.
Lucía solicitó los registros originales.
La clínica respondió que algunos archivos habían sido sustituidos durante una actualización administrativa.
Sin embargo, una empleada llamada Claudia aceptó declarar ante las autoridades.
Contó que el doctor Barragán había ordenado modificar documentos después de la transferencia.
—Yo pregunté por el consentimiento de la señora Mendoza —confesó—. El doctor aseguró que su esposo había llevado todo firmado.
Lucía obtuvo además información de una familia que supuestamente recibiría a uno de los niños.
Sus nombres eran Teresa y Manuel Cárdenas.
Su hija, Daniela, había fallecido 3 años antes.
Rodrigo les aseguró que un embrión creado con material genético de Daniela estaba creciendo dentro de mí.