Rodrigo había preparado un escenario donde cualquier intento de defenderme parecería una reacción desesperada.
—¿Qué va a pasar con él? —pregunté.
—La investigación sigue abierta —respondió Lucía—. No podemos adelantar una sentencia, pero vamos a solicitar medidas para protegerte a ti y a los niños.
Esa misma semana, las autoridades aseguraron documentación y equipos informáticos relacionados con el caso.
El doctor Barragán fue separado de sus funciones mientras se investigaban sus actuaciones.
Rodrigo dejó de responder mis mensajes y comenzó a comunicarse exclusivamente por medio de su abogado.
No volvió a preguntarme cómo estaban los bebés.
Aquello me dolió más de lo que esperaba.
Una parte de mí había deseado que, al escuchar sus primeros llantos, sintiera al menos una pequeña vergüenza.
Pero los días siguientes demostraron que su principal preocupación era defenderse.