Claudia abrió los comentarios antiguos. Había clientas que agradecían la puntualidad, pero también mujeres que reclamaban prendas manchadas, botones perdidos y objetos que jamás fueron devueltos.
Un mensaje llamó su atención.
“Entregaré el vestido de primera comunión y el relicario de mi abuela. Favor de coserlo dentro de la bolsa de recuerdo, como acordamos.”
Patricia había respondido:
“Puede confiar plenamente. Nuestra trabajadora lleva años con la familia y nunca ha tocado nada.”
4 días después, la clienta preguntó por qué nadie contestaba.
Claudia buscó las grabaciones de aquella fecha.
Patricia entró con una funda blanca y un estuche de terciopelo. Dejó el vestido junto a la plancha, observó el pasillo y metió el estuche en la bolsa del abrigo de Rosa. Tomó una fotografía con su celular y luego lo retiró.
Ofelia apareció minutos más tarde.
—¿Quedó creíble?