Durante 7 meses, la suegra y la cuñada explotaron a la empleada y prepararon pruebas falsas para acusarla de robo; pero una transferencia enviada por una mujer “muerta” cambió para siempre la identidad del esposo

Claudia abrió los comentarios antiguos. Había clientas que agradecían la puntualidad, pero también mujeres que reclamaban prendas manchadas, botones perdidos y objetos que jamás fueron devueltos.

Un mensaje llamó su atención.

“Entregaré el vestido de primera comunión y el relicario de mi abuela. Favor de coserlo dentro de la bolsa de recuerdo, como acordamos.”

Patricia había respondido:

“Puede confiar plenamente. Nuestra trabajadora lleva años con la familia y nunca ha tocado nada.”

4 días después, la clienta preguntó por qué nadie contestaba.

Claudia buscó las grabaciones de aquella fecha.

Patricia entró con una funda blanca y un estuche de terciopelo. Dejó el vestido junto a la plancha, observó el pasillo y metió el estuche en la bolsa del abrigo de Rosa. Tomó una fotografía con su celular y luego lo retiró.

Ofelia apareció minutos más tarde.

—¿Quedó creíble?

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