Durante 4 años, lloró frente a una urna creyendo que contenía las cenizas de su hijo, hasta que descubrió que su esposo había ordenado en secreto la cirugía: “Elegí salvarte”, mintió… pero su amante embarazada reveló dónde vivía el hijo que habían declarado muerto.

—Yo le creí —admitió—. Pensé que eras una mujer obsesionada con su apellido.

—Me viste perder un embarazo y aun así estuviste a su lado.

—Sí. No tengo cómo justificarlo.

Elisa conectó la memoria a una computadora aislada. Había contratos, fotografías de documentos y mensajes entre Adrián, el director del hospital y un administrador de Casa Horizonte.

Uno de los archivos revelaba que Adrián era estéril desde los 24 años debido a una infección mal atendida. El bebé de Lorena había sido concebido mediante un donante anónimo en una clínica de fertilidad de Monterrey.

—Me prometió que lo reconocería como suyo y que nos casaríamos después del divorcio —explicó Lorena—. Ayer encontré un convenio de custodia preparado a mis espaldas. Piensa declararme inestable, quitarme al niño y enviarme fuera del país con dinero.

Renata la observó sin compasión.

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