—Mi padre murió cuando yo era niño.
Silvia cerró los ojos.
—No, hijo. Te mentí.
Julián entró y regresó con la caja de cartas. La dejó sobre la mesa del corredor.
—No te pido que me creas porque lo diga yo. Aquí están las cartas que te escribí, las devoluciones y los comprobantes de lo que enviaba para tus gastos. Lee lo que quieras.
Adrián reconoció una fotografía suya, de 7 años, sosteniendo una cometa roja junto al pozo. Después leyó una carta devuelta.
Su madre comenzó a llorar.
—Me fui porque quería otra vida. Héctor nos dio comodidades que aquí no teníamos. Tu padre quiso seguir viéndote, pero yo tenía miedo de que desearas regresar con él. Luego te dije que había muerto porque ya no sabía cómo explicar tantos años de mentiras.
—¿Y tú me dejaste crecer odiándolo? —preguntó Adrián.