El alcohol puede favorecer la deshidratación, mientras que el tabaco puede irritar la boca y alterar la sensación de humedad. El consumo elevado de cafeína también puede coincidir con hábitos de hidratación poco adecuados en algunas personas, aunque la cafeína no provoca necesariamente deshidratación en quienes la consumen de forma habitual y moderada.
Por otra parte, fumar aumenta el riesgo de problemas de salud bucal, por lo que reducir o abandonar el tabaco ofrece beneficios que van mucho más allá de aliviar la sequedad.
¿Qué puedes hacer?
Limita el consumo de alcohol, especialmente antes de acostarte.
Evita fumar y busca ayuda profesional si necesitas apoyo para dejar el tabaco.
Reduce las bebidas con cafeína por la noche si afectan tu descanso.
Bebe agua regularmente durante el día.
Estos cambios pueden ayudar, aunque no sustituyen una evaluación si la sequedad es persistente.
7. Cambios en la producción de saliva o problemas de salud