No ignores los ronquidos intensos acompañados de pausas respiratorias, especialmente si también te cuesta mantenerte despierto durante el día.
4. Los medicamentos que tomas
Algunos medicamentos pueden disminuir la producción de saliva o provocar sequedad bucal como efecto secundario.
Entre ellos se encuentran determinados antihistamínicos, antidepresivos, medicamentos para la presión arterial y algunos tratamientos para problemas urinarios.
El efecto depende del medicamento, la dosis y las características de cada persona. Por eso, no todas las personas que utilizan estos productos experimentan sequedad.
Si has comenzado a despertarte con la boca seca después de iniciar un tratamiento o cambiar una dosis, vale la pena revisar esta posibilidad.
¿Qué puedes hacer?
Consulta con tu médico o farmacéutico para comprobar si alguno de tus medicamentos puede estar relacionado con el síntoma.
No suspendas un tratamiento recetado ni modifiques la dosis por tu cuenta. En algunos casos, el profesional puede valorar alternativas o recomendar medidas para aliviar la sequedad.
5. Dormir en un ambiente demasiado seco