Coloca cada pieza sobre una superficie estable para limpiarla por separado. No fuerces componentes que parezcan atorados ni intentes retirar las boquillas por tu cuenta.
3. Lava las piezas con agua y jabón
Prepara una mezcla de agua tibia con un poco de jabón líquido para trastes. Limpia las tapas y las piezas desmontables con una esponja suave para eliminar la grasa y los residuos adheridos.
Si hay suciedad difícil de quitar, deja las piezas en remojo únicamente si el manual de tu estufa indica que es seguro hacerlo.
No sumerjas componentes eléctricos ni piezas que el fabricante indique que deben mantenerse secas.
4. Limpia con cuidado alrededor de los quemadores
Utiliza un paño ligeramente húmedo para retirar los restos de comida de la superficie de la estufa.
Si el diseño del aparato lo permite, puedes emplear un cepillo suave para retirar la suciedad superficial alrededor de los quemadores. Evita introducir objetos en los orificios de gas, modificar las boquillas o mojar los encendedores eléctricos.