Esta fruta aporta energía, fibra, potasio y vitamina B6. Puede ser un refrigerio práctico cuando tienes hambre, siempre que la porción y los acompañamientos se adapten a tus necesidades.
No necesitas prohibirte el plátano después de cierta hora ni creer que existe un momento del día en el que se convierte en un alimento perjudicial. En lugar de centrarte únicamente en el reloj, presta atención a la calidad de tu alimentación, a las cantidades que consumes y a tus hábitos cotidianos.
La clave no está en dejar de comer plátanos por la noche, sino en encontrar una manera equilibrada de incluirlos en tu alimentación.
