Patricia se quedó petrificada.
—¡Yo hice todo para protegerte!
Daniel levantó la cabeza.
—No. Querías sacar a Valeria de la casa porque odiabas a su madre y porque pensabas que te quitaría el control del negocio.
Mi suegra comenzó a temblar.
—¡Después de todo lo que he hecho por ti!
—También escuché cuando Valeria pidió ayuda —continuó Daniel—. Y no abrí porque tenía miedo de discutir contigo.
Por primera vez, mi esposo dijo la verdad sin buscar una excusa.
Patricia lo abofeteó.
Él le detuvo la mano cuando intentó repetirlo.
—No vuelvas a hacer eso, mamá.
Ella rompió a llorar.
Finalmente reconoció lo que había querido conseguir.
Deseaba que yo pareciera una mujer infiel, que Daniel me rechazara y que mi familia sintiera la misma vergüenza que ella había sufrido tantos años atrás.
También admitió que había intentado alterar el estado de don Ernesto con otra bebida, aunque él apenas la había probado.