Con el tiempo, este comportamiento puede convertirse en un hábito. La persona puede comenzar a comprobar el teléfono cada vez que se despierta, dificultando que vuelva a conciliar el sueño.
Activar el modo “No molestar” o silenciar las notificaciones durante la noche puede reducir estas interrupciones.
Dormir poco tiene consecuencias
La falta de sueño puede afectar mucho más que el nivel de energía al día siguiente. Dormir insuficientemente puede perjudicar la concentración, la memoria, el estado de ánimo y la capacidad para reaccionar rápidamente.
Cuando la falta de descanso se vuelve habitual, también puede relacionarse con diferentes problemas de salud, incluyendo un mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y otros trastornos.
Por eso, mejorar los hábitos nocturnos no debería considerarse simplemente una cuestión de comodidad. El sueño adecuado es una parte fundamental del bienestar general.
¿Cuántas horas deberías dormir?
Las necesidades varían según la edad y las características individuales. En general, los adultos necesitan al menos siete horas de sueño por noche de manera regular.
Sin embargo, la cantidad no es el único factor importante. También importa la calidad del sueño y mantener horarios relativamente constantes.
Una persona que duerme ocho horas pero se despierta repetidamente puede no obtener el mismo beneficio que alguien que disfruta de un sueño continuo y reparador.
Cómo mantener el teléfono fuera de la rutina nocturna
Una de las estrategias más sencillas consiste en establecer una hora específica para dejar de utilizar el teléfono. Colocarlo lejos de la cama puede ser especialmente útil si tienes la costumbre de revisarlo constantemente.
Si utilizas el celular como despertador, considera colocar un reloj tradicional junto a la cama. De esta manera, no tendrás que mantener el teléfono al alcance durante toda la noche.
También puede ayudar reducir progresivamente el uso de dispositivos antes de acostarte. Leer un libro, escuchar música tranquila, preparar la ropa del día siguiente o practicar ejercicios de respiración son alternativas que pueden favorecer una transición más relajada hacia el sueño.
El dormitorio también importa
Un ambiente adecuado puede facilitar el descanso. Mantener el dormitorio oscuro, silencioso y a una temperatura agradable puede ayudar a crear condiciones más favorables para dormir.