Dificultad para resolver problemas o realizar tareas habituales.

2. Dificultad para planificar o resolver problemas
Los cambios en la función ejecutiva pueden manifestarse de forma sutil. Tareas que antes parecían rutinarias pueden volverse repentinamente abrumadoras.
Algunos ejemplos son:
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Problemas para seguir una receta
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Dificultad para gestionar las facturas mensuales
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Dificultades con los números o las secuencias
Esto refleja un deterioro en las redes del lóbulo frontal del cerebro , responsables del razonamiento y la resolución de problemas.
3. Dificultad para completar tareas familiares
Una persona puede empezar a tener dificultades para realizar tareas que ha hecho durante años, como por ejemplo:
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Funcionamiento de los electrodomésticos
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Conducir a lugares conocidos
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Organizar las rutinas diarias