Deja de tirarlas. Hierve las cáscaras de huevo y dile adiós a…

Introducción interesante
Permítanme contarles sobre la semana en que me convertí en una acumuladora de cáscaras de huevo.
Todo empezó con una simple conversación. Una amiga aficionada a la jardinería comentó que guardaba hasta la última cáscara de huevo. Todas y cada una. Tiene un pequeño cubo en la encimera solo para las cáscaras. Me reí y le dije: «Eso son… muchísimas cáscaras». Me miró como si acabara de confesar que estaba tirando oro a la basura.
“No tienes ni idea de lo que estás tirando”, dijo.
Ella tenía razón.