Él creyó que era caridad.
—No tengo carrera ejecutiva.
—Yo tengo directivos con 3 maestrías que dejaron atrás a una mujer herida —contestó Viviana—. Necesito a alguien que recuerde que la gente no es una cifra.
Octavio soltó una risa amarga.
—Contratarlo destruirá tu credibilidad.
Mateo rechazó la oferta y salió. Esa noche, Emiliano lo encontró sentado frente a las cuentas vencidas.
—¿Por qué dijiste que no?
—Porque no pertenezco a ese mundo.
El niño tomó la vieja fotografía de su madre.
—Mamá decía que ayudar también era un trabajo.
Al día siguiente, Mateo regresó para aceptar. Antes de salir, Rogelio le advirtió que la contratista lo despediría si aparecía otra vez en la torre. Mateo fue de todos modos. Al cruzar la recepción encontró policías, periodistas y empleados reunidos.
Octavio había filtrado que Viviana pretendía entregar fondos corporativos al hombre que la cargó, insinuando una relación impropia.