Rebeca soltó un suspiro impaciente.
—Mi mamá tiene problemas en la piel. No conviertas todo en una tragedia.
—Dejaron solo a un niño de 12 años.
—No es un bebé. Además, cuando lo invitamos a algo, se queda callado y hace sentir incómodos a todos.
—No lo invitaron.
—Era el viaje de mi madre. Ella decidió quién podía ir.
—Y tú aceptaste.
—No voy a discutir mientras estoy de vacaciones.
La facilidad con la que defendía lo indefendible terminó de destruir la última duda de Héctor.
—Disfruta la última noche —dijo.
—¿Qué significa eso?
—Que mañana termina el crucero.
Después de colgar, Gabriel llegó con la orden judicial, Efraín y 2 especialistas en evidencia. Entraron al departamento de Adela y abrieron el ropero.
El compartimiento estaba vacío.
No quedaba una sola carpeta, una joya ni un documento. El relicario de Mariela también había desaparecido.