Rodrigo soltó una risa nerviosa.
—Mi madre está aquí.
—La señora Beatriz Alcázar no comparte parentesco biológico con usted.
Las palabras parecieron partirlo.
Rodrigo miró a la mujer que lo había criado entre lujos, desprecio y constantes advertencias sobre la gente humilde. La misma mujer que acababa de escupir a Valeria por considerarla inferior.
—Diles que están equivocados —pidió.
Beatriz mantuvo la barbilla en alto.
—No pienso responder acusaciones ridículas bajo la lluvia.
Se dio la vuelta, pero los guardias le cerraron el paso.
—No puede abandonar la propiedad hasta que termine el inventario —informó Gabriel—. También existen indicios de que intentó modificar los registros de nacimiento de los gemelos y tramitar una tutela de emergencia.
Valeria sintió que el frío le atravesaba el pecho.
—¿Qué tutela?
Gabriel le mostró copias de varios documentos. Había una evaluación psiquiátrica falsa, una declaración de abandono y una solicitud para entregar temporalmente a los niños a Beatriz en caso de que Valeria fuera considerada incapaz.