Su hija alcanzó a susurrar “Papá, ayúdame” antes de que la llamada muriera; al llegar, encontró al yerno con un bate y una frase escalofriante: “Tuvo que ser disciplinada”… pero la mansión escondía algo peor.

Beatriz apretó las esmeraldas.

—Este collar era de mi suegra.

—El original fue vendido para pagar deudas hace 9 años —aclaró Gabriel—. Ese es una réplica adquirida por la empresa.

Rodrigo pareció perder el equilibrio.

La doctora Lucía abrió la puerta del automóvil para colocar a los gemelos en un espacio climatizado. Valeria se disponía a subir cuando Rodrigo intentó acercarse.

—No te llevarás a mis hijos.

Los elementos de seguridad lo detuvieron antes de que pudiera tocarla.

—Hace 5 minutos dijiste que eran bastardos —respondió Valeria—. Ahora te interesan porque descubriste cuánto dinero tiene su madre.

—Estoy confundido.

—No. Estabas convencido de que yo era pobre. Eso fue lo que te dio valor para golpearme con una maleta.

Rodrigo bajó la mirada.

Beatriz señaló el expediente genético.

—Esa mujer manipuló todo. Hasta las pruebas de los niños.

Gabriel abrió la carpeta.

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