El resultado depende del tipo de mancha, la concentración utilizada y el estado inicial de los dientes.
4. Cuidado con el limón y otros ácidos
Uno de los trucos más populares consiste en aplicar limón directamente sobre los dientes. Aunque el ácido puede producir temporalmente una apariencia diferente, también puede contribuir a erosionar el esmalte.
El esmalte perdido no vuelve a crecer naturalmente.
Por esta razón, utilizar repetidamente limón, vinagre u otras sustancias muy ácidas como método de blanqueamiento no es una buena estrategia para la salud dental.
5. El bicarbonato tampoco debe utilizarse sin control
El bicarbonato aparece frecuentemente en recetas caseras. Algunos productos dentales comerciales contienen ingredientes abrasivos cuidadosamente formulados para ayudar a eliminar manchas.
Sin embargo, frotar los dientes agresivamente con preparaciones caseras puede aumentar el desgaste o irritar los tejidos de la boca. La frecuencia, formulación y técnica importan.
6. Una limpieza profesional puede marcar una gran diferencia