El hormigueo puede ser más preocupante cuando está acompañado de debilidad.
Por ejemplo, si notas que se te caen objetos de las manos, tienes dificultades para abrir recipientes o sientes que ya no puedes hacer determinadas tareas que antes realizabas con facilidad, conviene consultar.
La pérdida de fuerza no debería atribuirse simplemente al cansancio sin valorar otras posibles causas.
El cuello también puede tener relación
Los nervios que llegan hasta las manos pasan por diferentes estructuras del cuerpo.
Algunos problemas en la columna cervical pueden irritar o comprimir determinadas raíces nerviosas.
En estos casos, el hormigueo puede acompañarse de dolor o molestias en el cuello, el hombro o el brazo.
La combinación de síntomas puede proporcionar más información que el hormigueo por sí solo.
Una señal que requiere atención inmediata
Existe una situación que no conviene esperar en casa.