Mira la imagen con calma. No te quedes con la impresión general: recorre cada parte. Revisa la ropa del hombre, la leña, el bastón, la cerca, el cielo, el perro. Piensa en lo que debería pasar en un paisaje nevado y compáralo con lo que ves.
¿Ya lo tienes? Si no, aquí va una pista.
La pista
El error no está en el cielo ni en el fondo. Está abajo, en el suelo. Piensa en qué deja cualquiera que camina sobre nieve fresca… y fíjate en quién lo deja y quién no.
La respuesta
El perro va dejando las marcas de sus patas en la nieve. El hombre, en cambio, no deja ninguna huella.
Si la nieve es lo bastante blanda como para marcar las patitas de un perro, las botas de un hombre adulto, que además carga leña, deberían dejar huellas mucho más profundas. Pero detrás de él el camino está intacto, como si flotara.