Problemas hepáticos: una señal que no debe ignorarse
El picor persistente en las palmas (y también en las plantas de los pies) puede ser un síntoma de problemas en el hígado o las vías biliares. Cuando el hígado no filtra correctamente las sustancias del cuerpo, los ácidos biliares pueden acumularse en la piel, generando una sensación de picazón intensa.
Este tipo de picor suele presentarse sin erupciones visibles y tiende a empeorar durante la noche. Si se acompaña de otros signos como color amarillento en la piel u ojos, fatiga o dolor abdominal, lo más prudente es acudir a un médico lo antes posible para realizar análisis.
Diabetes y problemas circulatorios
Las personas con niveles elevados de azúcar en sangre pueden experimentar resequedad y picazón en distintas zonas del cuerpo, incluyendo las manos. La diabetes también afecta la circulación y los nervios, lo que puede alterar la sensibilidad y causar sensaciones molestas como hormigueo o picor.
Mantener un buen control del azúcar y cuidar la hidratación de la piel es fundamental. Además, usar jabones suaves y evitar rascarse en exceso puede prevenir lesiones.