La masa muscular no permanece constante durante toda la vida. Con el envejecimiento pueden producirse cambios hormonales, metabólicos y neuromusculares que dificultan mantener la misma cantidad de músculo.
La reducción de la actividad física también tiene un impacto importante. Cuando una persona camina menos, deja de realizar ejercicios de fuerza o pasa largos periodos sentada, los músculos reciben menos estímulos.
Una alimentación insuficiente, especialmente cuando no aporta suficientes calorías o proteínas, puede contribuir al problema.
Enfermedades crónicas, determinados medicamentos y periodos prolongados de reposo también pueden acelerar la pérdida muscular.
La importancia de las proteínas
Las proteínas proporcionan aminoácidos que el organismo utiliza para mantener y reparar tejidos, incluidos los músculos.
Entre las fuentes de proteína se encuentran pescado, pollo, huevos, leche, yogur, queso, legumbres, tofu y carnes magras.
En lugar de concentrar prácticamente toda la proteína en una sola comida, puede ser útil incluir una fuente de proteína en diferentes comidas a lo largo del día.