PARTE 2: La firma que nunca llegó a la escriturakara

Los 9,8 millones estaban en una cuenta exclusivamente mía.

Entonces apareció otro documento.

Una

supuesta declaración firmada por mí donde reconocía que 4,5 millones eran una “donación anticipada” a Daniela.

La firma se parecía a la mía.

Pero yo jamás había visto aquella hoja.

Contraté a una abogada, Lucía Mendoza.

Su primera recomendación fue sencilla:

—No confronte a nadie más. Primero averigüemos qué otros documentos existen.

La respuesta llegó una semana después.

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