Parte 2: La caída del imperio de Vance y la verdadera dueña de la casa

Phoebe lo miró sorprendida.

—No puedo presentarme así.

—¿Así cómo?

—Con este vestido.

Raymond contempló la tela azul marino.

—Tu madre lo habría considerado precioso.

Phoebe bajó la mirada.

Su madre había muerto cuando ella tenía veintidós años. Antes de morir, le había pedido que nunca confundiera la riqueza con la dignidad.

Por primera vez en mucho tiempo, Phoebe sintió que podía escuchar su voz con claridad.

—De acuerdo —dijo—. Vamos.

No se cambió de vestido.

No se puso joyas prestadas.

No pidió que alguien la transformara en una mujer irreconocible.

Salió de la casa tal como estaba.

Y su padre la acompañó hasta el automóvil.

El hombre que dejó de sonreír

A las 9:06 de la noche, Raymond Harrell terminó su discurso.

Los invitados aplaudieron mientras él descendía del escenario.

Spencer aprovechó la oportunidad y se acercó inmediatamente.

—Señor Harrell, es un honor conocerlo. Soy Spencer Conway, director ejecutivo de Conway Holdings.

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