“Cuando la amante de mi prometido apareció vestida de novia, mi suegra bajó la mirada y él solo suplicó: “Dame…
“Cuando la amante de mi prometido apareció vestida de novia, mi suegra bajó la mirada y él solo suplicó: “Dame hasta esta noche”. Le quité el anillo, lo dejé en manos de aquella mujer y salí frente a 180 testigos; horas después, una vieja factura demostró que alguien de su familia llevaba 11 años preparando nuestra desgracia. “