Hazlo solo en una ducha con desagüe funcional.
Deja correr agua suficiente para enjuagar bien la superficie.
Limpia periódicamente el suelo, las juntas y el desagüe con productos adecuados para el baño.
No lo consideres un remedio para problemas de piel ni un ejercicio del suelo pélvico.
Observa si aparece urgencia, escape, dolor o ardor al orinar.
Respeta las preferencias de quienes comparten el baño.
En resumen, orinar en la ducha ocasionalmente puede ahorrar una pequeña cantidad de agua y no necesita convertirse en un tema alarmante. Sus supuestos beneficios médicos no están justificados, y la higiene, la ventilación y la atención a cualquier síntoma persistente son más importantes que la costumbre en sí. La mejor decisión dependerá de tu baño, tus hábitos y la comodidad de las personas que lo utilizan.
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