Organizar los objetos según la frecuencia con la que los utilizas también puede ahorrar tiempo. Los artículos de uso diario deberían permanecer en lugares fácilmente accesibles, mientras que los que utilizas ocasionalmente pueden almacenarse en zonas superiores o menos visibles.
2. Conserva los alimentos correctamente
Una gran cantidad de comida termina desperdiciándose simplemente porque no se almacena de la manera adecuada. Mantener frutas y verduras en condiciones apropiadas puede prolongar su frescura y ayudarte a reducir gastos.
Sin embargo, no todos los alimentos deben guardarse juntos. Algunas frutas liberan etileno, un gas natural que puede acelerar la maduración de otros productos. Por esta razón, organizar correctamente el refrigerador y la despensa puede marcar una diferencia.
También es recomendable revisar regularmente las fechas de los alimentos y colocar delante los productos que deben consumirse primero.
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