Si utilizas duchas, piscinas o vestuarios públicos, llevar sandalias puede reducir la exposición a los hongos.
También conviene tratar el pie de atleta si está presente, ya que la infección de la piel puede extenderse hacia las uñas.
¿Cuándo debes consultar a un profesional?
Busca atención médica si los cambios continúan empeorando, afectan varias uñas, producen dolor o no mejoran con medidas básicas.
Las personas con diabetes, mala circulación o un sistema inmunitario debilitado deberían ser especialmente cuidadosas y consultar a un profesional antes de intentar tratamientos caseros.
Un médico o dermatólogo puede examinar la uña y, cuando sea necesario, realizar pruebas para determinar si realmente existe una infección por hongos.
Cómo prevenir futuras infecciones
Incluso después de mejorar, los hongos pueden regresar. Mantener los pies secos, utilizar calzado transpirable, desinfectar adecuadamente los instrumentos de manicura y evitar caminar descalzo en áreas públicas húmedas puede reducir el riesgo.