LA NOCHE DE LA VENGANZA…

Cassidy soltó una risita.

—Vivian no se encuentra bien. Hay mujeresque simplemente no están preparadas para ciertos eventos sociales.

Preston sonrió con arrogancia.

Pero entonces una limusina negra se detuvo frente a la entrada.

Gideon Ashford descendió primero.

Los fotógrafos comenzaron a gritar su nombre.

Después extendió una mano hacia el interior del vehículo.

Y aparecí yo.

Llevaba un vestido de seda color champán, diseñado especialmente para mi cuerpo, con delicados bordados dorados que recorrían mi espalda descubierta.

Mis cicatrices no estaban ocultas.

Estaban enmarcadas por el diseño como si fueran parte de una obra de arte.

Por primera vez, no sentí vergüenza.

Sentí libertad.

Los flashes iluminaron mi rostro.

Gideon tomó mi mano.

—Estás preciosa, Vivian.

Cuando Preston me reconoció, su copa casi cayó al suelo.

Cassidy palideció.

—¿Qué hace ella con Gideon Ashford? —susurró furiosa.

Caminamos directamente hacia ellos.

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