La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

Su voz tenía la misma calidez con la que la había consolado después de la muerte de su padre. Por un instante, Elena sintió el impulso absurdo de creerle.

Después miró a Beatriz y recordó el acta matrimonial.

Rebeca Soria.

La esposa convertida en madre.

—Necesitaba caminar —dijo Elena.

—Debiste avisarnos —respondió él.

—Lo siento.

Elena sintió vergüenza en cuanto se escuchó disculparse. Incluso conociendo la verdad, seguía reaccionando como ellos la habían entrenado.

Adrián sonrió.

—No pasa nada. Firmamos esto y nos vamos.

Se sentaron frente a la mesa. El poder notarial tenía pestañas amarillas marcando cada firma.

—Dijiste que lo revisaríamos en el resort —señaló Elena.

—Quiero quitarlo del camino.

—¿Qué abogado lo preparó?

—El equipo jurídico de Desarrollo Bahía.

—¿Quién, exactamente?

Adrián dejó de sonreír durante un segundo.

—Elena, no conviertas nuestra luna de miel en una auditoría.

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