Los riñones son dos órganos con forma parecida a un frijol, situados hacia la parte posterior del abdomen. A través de unidades microscópicas llamadas nefronas, filtran la sangre y separan sustancias que el cuerpo puede reutilizar de aquellas que deben eliminarse mediante la orina.
En un día, el proceso de filtración mueve un volumen muy grande de líquido, aunque la mayor parte se reabsorbe. Por eso, la cantidad final de orina es mucho menor que el volumen filtrado. Esta actividad ayuda a regular agua y electrolitos como el sodio y el potasio, además de contribuir al equilibrio ácido-base.
Más que eliminar desechos
El trabajo renal también está relacionado con la presión arterial. Además, los riñones producen eritropoyetina, una sustancia que participa en la formación de glóbulos rojos, y activan una forma de vitamina D importante para el aprovechamiento del calcio y la salud de los huesos.