Un teléfono funciona con una tensión relativamente baja, pero el adaptador está conectado a la red eléctrica del hogar. Su función es transformar y regular la corriente antes de enviarla al dispositivo. Si el adaptador está correctamente fabricado y no presenta daños, ese proceso está diseñado para realizarse de forma controlada.
El problema aparece cuando un cargador es falso, incompatible o está deteriorado. Un aislamiento defectuoso, componentes de baja calidad o un cable con el recubrimiento roto pueden aumentar la posibilidad de calentamiento, chispas o contacto eléctrico accidental. El desgaste también puede producirse cerca de los conectores, donde el cable suele doblarse con más frecuencia.
Antes de conectar un accesorio, observa si tiene cortes, zonas aplastadas, partes expuestas, olor extraño, decoloración o un calentamiento inusual. Si el teléfono o el adaptador se calientan demasiado, desconecta el conjunto cuando sea seguro hacerlo y sustituye el accesorio por uno adecuado. La siguiente cuestión es igual de importante: incluso un equipo en buen estado necesita un entorno seguro.
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