Caminar, montar en bicicleta, nadar, realizar ejercicios de fuerza o incluso mantenerse activo durante las tareas cotidianas puede ayudar a mejorar la condición física.
Para los adultos, combinar ejercicio aeróbico con actividades de fortalecimiento muscular puede contribuir a mantener los músculos, huesos y articulaciones en mejores condiciones.
Si has llevado una vida sedentaria durante mucho tiempo, comienza progresivamente. Una caminata corta puede ser un excelente punto de partida.
Lo importante es encontrar una actividad que puedas mantener de manera constante.
2. Prioriza alimentos nutritivos
La alimentación influye en numerosos aspectos de la salud. En lugar de buscar un único alimento capaz de “limpiar” o transformar el organismo, resulta más útil observar el patrón alimentario completo.
Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, proteínas de calidad y fuentes saludables de grasa pueden formar parte de una alimentación equilibrada.
También es conveniente prestar atención a los alimentos ultraprocesados con cantidades elevadas de azúcar añadido, sodio o grasas saturadas.