Puedes practicar esta habilidad con actividades cotidianas. Cuando estés en una habitación, observa durante unos segundos los objetos que tienes delante. Después, aparta la mirada e intenta recordar cinco detalles específicos, como el color de un libro, la posición de una taza o la forma de un objeto.
Otra opción consiste en comparar dos imágenes similares y anotar todas las diferencias que encuentres. También puedes intentar recordar los elementos de una fotografía después de observarla durante un tiempo limitado.
Estas actividades pueden ayudarte a prestar atención de una manera más deliberada, aunque no garantizan mejoras generales en la memoria ni en todas las capacidades cognitivas.
¿Te atreves a intentarlo?
La próxima vez que encuentres un reto visual acompañado de una afirmación como «el 99 % falla», no te preocupes por el porcentaje ni por resolverlo más rápido que otras personas. Concéntrate en observar, comparar y comprobar cada detalle.