Este proceso puede parecer demasiado sencillo, pero ayuda a evitar conclusiones precipitadas.
¿Ya encontraste la respuesta?
Antes de buscar la solución o leer los comentarios de otras personas, intenta resolverlo por ti mismo.
Mira nuevamente la posición de la cabeza del caballo.
Después observa cuidadosamente qué cuerpo parece estar conectado con ella.
Y, sobre todo, no te dejes llevar por la primera impresión.
¿De quién crees que es la cabeza del caballo?
Si la primera respuesta que se te ocurrió cambió después de observar nuevamente la imagen, probablemente el acertijo ya consiguió su objetivo: demostrar que mirar y realmente observar son dos cosas muy diferentes.