Paso 1. Limpia suavemente el rostro. Utiliza un limpiador adecuado para tu tipo de piel y agua tibia. Evita frotar con fuerza.
Paso 2. Aplica una crema hidratante. Elige una fórmula que no te provoque irritación y que se adapte a tus necesidades.
Paso 3. Introduce tratamientos específicos si los necesitas. Para las manchas o las líneas de expresión, considera productos formulados para esos objetivos y consulta a un profesional si no sabes cuál elegir.
Paso 4. Protege tu piel durante el día. El protector solar es fundamental para ayudar a prevenir el daño causado por la radiación ultravioleta.
La constancia suele ser más útil que probar numerosas mezclas caseras en busca de resultados rápidos.
¿Qué hacer si ya te aplicaste bicarbonato en la cara?
Si has utilizado una mezcla de bicarbonato y notas ardor, enrojecimiento o molestias, enjuaga la zona suavemente con abundante agua y deja de utilizar el producto.