Kirk Douglas creció en condiciones económicas complicadas.
Desde muy joven tuvo que trabajar para ayudar a su familia y conoció de cerca las dificultades económicas.
Sin embargo, tenía una fuerte ambición por convertirse en actor.
Estudió en la Academia Americana de Artes Dramáticas y posteriormente comenzó a trabajar en el teatro.
Su carrera dio un giro importante después de la Segunda Guerra Mundial, cuando consiguió sus primeras oportunidades en el cine.
En 1946 apareció en la película The Strange Love of Martha Ivers, iniciando una trayectoria que terminaría extendiéndose durante varias décadas.
El actor que nunca pasó desapercibido
Douglas tenía una presencia muy particular.
Su voz, su mirada intensa y su energía en pantalla hicieron que rápidamente se diferenciara de otros actores de su generación.
En 1949 consiguió una de sus primeras grandes oportunidades con Champion, una película en la que interpretó a un boxeador ambicioso.