Deja reposar la carne unos minutos después de cocinarla para que sus jugos se redistribuyan.
Córtala transversalmente a las fibras, usando un cuchillo bien afilado.
Evita cocinarla directamente desde un recipiente con exceso de marinado, porque la superficie húmeda dora peor.
La seguridad también cuenta: separa los utensilios de la carne cruda de los alimentos listos para servir y cocina la pieza según las recomendaciones de seguridad alimentaria aplicables a su tipo. Si vas a conservar sobras, refrigéralas pronto en un recipiente limpio.
El método más práctico para elegir sin equivocarte
Si tienes un corte fino, apuesta por una preparación breve: sazona, dora a fuego alto y corta contra la fibra. Si es una pieza gruesa y firme, elige una cocción lenta con humedad. Si no conoces bien el corte, empieza con una receta que indique explícitamente el método y el tiempo aproximado para esa pieza, en lugar de confiar en un supuesto truco universal.