Bicarbonato de sodio en el rostro: lo que hace con manchas, arrugas y ojeras

Lo que la mayoría hace mal y arruina todo
Usarlo directo, sin mezclar, o restregarlo como si estuvieras tallando una olla quemada, revienta la barrera de la piel y deja la cara irritada, roja y más sensible.

La forma inteligente es la contraria: poca cantidad, mezcla adecuada y una aplicación breve. Si lo conviertes en castigo, tu rostro te pasa la factura al instante.

Y hay otro detalle que cambia el juego: después de cualquier limpieza, la piel necesita quedar bien hidratada y protegida del sol. Si no, la luz vuelve a marcar lo que acabas de suavizar.

La puerta de salida está en el siguiente paso: la combinación correcta con un ingrediente que apaga la aspereza y evita que la limpieza se sienta como lija.
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