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Cafeína: más que un simple estimulante
Todos sabemos que el café tiene la capacidad de mantenernos despiertos, pero no es el único culpable. Bebidas energéticas, refrescos de cola, té negro y hasta el chocolate contienen cafeína. Su efecto estimulante puede durar varias horas, y aunque algunos creen que ya están “acostumbrados” a ella, lo cierto es que sigue interfiriendo con la calidad del sueño. Además, la cafeína estimula la producción de ácido en el estómago, lo que a veces causa molestias digestivas. -
Alcohol: engañoso para el descanso
Un par de copas de vino o unas cervezas pueden dar la sensación de relajar el cuerpo, pero lo cierto es que el alcohol altera las fases del sueño. Tal vez te ayude a dormir más rápido, pero pocas horas después tu descanso se vuelve ligero e interrumpido. Por si fuera poco, es irritante para el sistema digestivo, favorece la acidez y ralentiza la digestión, dejando esa incomodidad que muchos conocen como “pesadez estomacal”.
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