Si quieres utilizarla dentro de un plan para controlar el peso, es preferible evitar añadir ingredientes que aumenten considerablemente su contenido calórico.
Cómo preparar agua de avena paso a paso
1. Coloca la avena en agua
Pon las hojuelas de avena en un recipiente con agua y déjalas reposar durante varias horas, por ejemplo durante la noche.
El remojo permite que la avena se hidrate y se ablande.
2. Licúa la mezcla
Al día siguiente puedes colocar la avena remojada junto con el agua en la licuadora.
Licúa durante unos segundos hasta obtener una mezcla uniforme.
3. Decide cuánto quieres colarla
Aquí existe un detalle importante.
Si cuelas demasiado la preparación, parte de la fibra que estaba presente en la avena quedará fuera de la bebida.
Si buscas aprovechar mejor la fibra, puedes colarla ligeramente o incluso consumirla sin colar, dependiendo de la textura que prefieras.
La avena entera proporciona más fibra y suele generar mayor saciedad que una bebida muy filtrada.
4. Agrega sabor sin exceso de azúcar
Puedes añadir una pequeña cantidad de canela o unas gotas de limón.
También puedes dejarla completamente natural.
No es necesario convertirla en una bebida dulce para disfrutarla.
¿Cuál es el mejor momento para tomarla?
No existe una hora mágica que haga que el cuerpo queme más grasa.
Puedes consumirla por la mañana, junto con el desayuno o como parte de una comida, dependiendo de cómo encaje en tu alimentación.
Algunas personas prefieren tomarla antes de una comida porque la fibra y el volumen de la bebida pueden contribuir a sentirse satisfechas.
Lo importante no es la hora exacta, sino cómo encaja dentro de lo que consumes durante todo el día.
Un error que puede arruinar la receta
Uno de los errores más comunes es agregar demasiado azúcar.
Si preparas agua de avena para bajar de peso y después le añades varias cucharadas de azúcar, miel, jarabes o ingredientes muy calóricos, estás aumentando innecesariamente la cantidad de energía de la bebida.
La solución es sencilla:
mantén la preparación simple.
Puedes utilizar canela, vainilla sin azúcar o un poco de fruta para darle sabor.
¿Agua de avena o avena entera?
Si tu objetivo principal es sentirte satisfecho, la avena entera puede tener una ventaja.
Cuando comes los copos completos, consumes la fibra y otros componentes del cereal en lugar de eliminar parte de ellos durante el colado.
Puedes preparar un desayuno con avena, yogur natural, fruta y semillas, por ejemplo.
Otra opción es preparar la bebida y aprovechar también la avena que queda después del licuado en lugar de desecharla.
De esta manera reduces el desperdicio y aprovechas mejor el alimento.
También puede beneficiar tu alimentación de otras maneras
La avena no solamente destaca por su contenido de fibra.
Forma parte de los cereales integrales y aporta diferentes nutrientes, entre ellos minerales, proteínas y compuestos vegetales.
Su fibra soluble también ha sido estudiada por su relación con el colesterol LDL y con la respuesta de glucosa después de las comidas.
Esto no significa que un vaso de agua de avena vaya a solucionar por sí mismo un problema de colesterol o azúcar en sangre.
Los beneficios dependen de la cantidad consumida, de cómo se prepara y, sobre todo, del patrón general de alimentación.
¿Puedes tomarla todos los días?