Después de echarme del coche frente a una terminal, mi esposo se burló: “Si mañana estoy de buenas, vendré por ti”. Yo llevaba 9 años dependiendo de él y solo tenía 480 pesos. No le rogué que regresara; hice una llamada y abrí un testamento que acababan de entregarme… sin imaginar que su nombre aparecía en el documento más peligroso.

PARTE 2
A la mañana siguiente, Adriana llegó a Terminales Cárdenas con Gabriel y la abogada de la sucesión, Teresa Mendoza. —Hasta que termine el proceso, no puedes disponer libremente de la empresa —explicó Teresa—. Pero tu tío dejó instrucciones para que conozcas la operación y tengas acceso a la auditoría interna. En la sala de juntas estaban el director general, la contadora y Rafael Ibarra, jefe de seguridad. El proyecto de Constructora Vértice valía casi 680 millones de pesos y exigía un anticipo del 30 por ciento. La garantía parecía sólida hasta que Adriana leyó las exclusiones. —Si mandan el anticipo a un subcontratista y ese subcontratista desaparece, recuperar el dinero sería dificilísimo. El director la miró sorprendido. —Eso mismo señaló don Ernesto. El proveedor principal, Suministros Nova, tenía tres meses de creado, dos empleados y ningún almacén. Adriana sintió regresar una parte de sí misma que creía perdida. Antes de casarse había trabajado siete años analizando riesgos financieros. —Revisen quién está detrás de Nova y qué relación tiene con Claudia Nájera. Al mediodía aparecieron Leticia Cárdenas, media hermana de Ernesto, y su hijo Federico. Leticia fue directa. —Renuncia a la herencia y te doy ocho millones de pesos. —Si la empresa está tan mal como usted dice, ¿por qué pagaría tanto por quitármela? Federico sonrió. —Porque tú no tienes idea de negocios. Mauricio sí entiende. Él sabe que lo mejor es arreglar esto en familia. Adriana levantó la vista. —¿Conoces a mi esposo? —Llevamos meses trabajando juntos. Entonces Federico cometió un error. —Mauricio siempre dijo que, si te presionaban un poco, terminarías firmando lo que él te pusiera enfrente. Horas después, Mauricio llamó. Su voz ya no era arrogante. —Amor, vuelve a casa. Empecemos de cero. —Ayer me dejaste en una terminal sin dinero. —Estaba enojado. Ahora sé lo de tu tío. Esa gente te está usando. Dame un poder para representarte. —¿Y de paso salvar tu contrato? Mauricio respiró hondo. —No entiendes cómo funciona un negocio de este tamaño. —Si no entiendo nada, ¿por qué necesitas mi firma? Él cambió de tono. —Somos esposos. Esa herencia también es mía. Teresa negó con la cabeza. El régimen patrimonial del matrimonio y el testamento dejaban aquellos bienes fuera de la sociedad conyugal. —No, Mauricio —respondió Adriana—. Lo que heredé no te pertenece. Él colgó. Esa tarde llegaron los primeros resultados de la auditoría. Suministros Nova no tenía capacidad real. Tras recibir el anticipo, planeaba repartir el dinero entre varias empresas por supuestas asesorías, arrendamientos y transporte. Una estaba ligada a un antiguo socio de Claudia. Otra, a un amigo de Federico. Y un correo mostraba que Mauricio había insistido personalmente en aumentar el anticipo. A las siete de la noche, Adriana volvió al departamento temporal de la empresa. Debajo de la puerta encontró un sobre. Rafael llegó antes de que lo tocara. Dentro había dos fotografías: Mariana saliendo del hospital donde trabajaba y Diego, su hijo de diecisiete años, afuera de la preparatoria. Al reverso decía: “Renuncia a lo que no es tuyo antes de que tu familia pague las consecuencias”. Adriana sintió miedo. Pero el miedo ya no la hizo obedecer. —Llévalo a la Fiscalía. A la mañana siguiente, Teresa llegó con otra noticia. Leticia había impugnado el testamento alegando que Ernesto padecía deterioro mental y presentó un supuesto certificado médico. Rafael entró con el informe preliminar de auditoría. —También encontramos esto. Mauricio recibió un bono por cerrar el contrato antes de fin de mes. Adriana miró las fotografías, el certificado y el correo de su esposo. Entonces comprendió que aquello no era una simple pelea por una herencia. Era una red preparada desde hacía meses. Y la prueba que podía destruirlos a todos acababa de aparecer donde nadie esperaba encontrarla…
ME ENCANTARÍA LEER SUS COMENTARIOS ANTES DE CONTINUAR CON LA PARTE 3.

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